La medición de la densidad de una muestra es un parámetro de calidad importante tanto de las materias primas como de los productos acabados. Diversas técnicas permiten determinar con precisión la densidad de materiales sólidos, viscosos y líquidos, por ejemplo, metales, plásticos, productos químicos, lubricantes y alimentos.
Densidad para el control de calidad
Una variación en una materia prima, indicada por un cambio en la densidad, puede tener un resultado perjudicial en el funcionamiento o la calidad del producto final. La medición de la densidad de las materias primas se puede utilizar para confirmar la pureza del material. Si una sustancia ha sido adulterada con una alternativa más barata, la densidad medida del material compuesto será diferente de la sustancia pura.
La densidad también se puede utilizar para garantizar la homogeneidad. Si una pieza fabricada no es homogénea, los atributos clave de rendimiento, como la resistencia y la resistencia al agrietamiento, pueden verse afectados. Por ejemplo, una burbuja de aire interna podría, en última instancia, hacer que una pieza falle cuando se somete a tensión. El muestreo aleatorio de piezas es una forma sencilla y rentable de controlar la calidad continua.
Por qué es crucial un pesaje preciso
Los procedimientos gravimétricos comunes de laboratorio para determinar la densidad son la técnica de flotabilidad, el principio de desplazamiento y el método del picnómetro.
El método más utilizado es la técnica de flotabilidad, que utiliza el principio de Arquímedes: un cuerpo sumergido en un fluido indica una pérdida aparente de peso igual al peso del fluido que desplaza. Este antiguo principio, de alrededor del año 200 a.C., es precisamente el que se utiliza hoy en día para determinar la densidad gravimétricamente. Por lo tanto, la medición precisa de la densidad depende en gran medida de los valores de peso precisos. Por ejemplo, la sangre contiene tampones naturales para mantener un pH estable de entre 7,35 y 7,45 para que nuestras enzimas funcionen correctamente. Dado que la actividad enzimática varía con el pH, es esencial mantener un pH constante en los ensayos bioquímicos para garantizar que se observe el nivel correcto de actividad. En aplicaciones comerciales, los tampones se pueden encontrar en champús para prevenir la irritación de la piel, en lociones para bebés para inhibir el crecimiento de bacterias y en soluciones para lentes de contacto para garantizar que el nivel de pH del líquido siga siendo compatible con el del ojo.
La preparación de tampones consta de varios pasos: pesaje de los componentes, disolución de los componentes, ajuste del pH y reposición hasta el volumen final. Dado que la relación entre el ácido y la base en un tampón está directamente relacionada con el pH final, es vital pesar los componentes con un alto grado de precisión. Por lo tanto, es importante que el equipo utilizado (balanza, pipetas y medidor de pH) esté correctamente calibrado y tenga suficiente precisión.